ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LOS TRES PERIODOS PRESIDENCIALES DE ALBERTO FUJIMORI. ¿MERECE LA AMNISTÍA?. PERCY ZAPATA MENDO.

ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LOS TRES PERIODOS PRESIDENCIALES DE ALBERTO FUJIMORI. ¿MERECE LA AMNISTÍA?

Tal vez mi postura política - por algunos escritos que subí en los últimos meses - haya sido tomada como que milito en las filas del fujimorismo (me es más sencillo denominar a este movimiento político formado por el Ex Presidente Alberto Kenja Fujimori Fujimori, por una variante de su apellido, debido a la amplia galimatías de partidos formados desde el año 1990, a saber, si la memoria no me falla: “Cambio 90”, “Vamos Vecinos”, “Nueva Mayoría”, “Perú 2000”, “Alianza por el Futuro”…y en la actualidad, su hija Keiko Sofía decidió cambiar nuevamente el nombre de su agrupación por el de “Fuerza Popular”, tal vez para exorcizar la idea de “Partidos Tradicionales” a la cual era desafecto su Padre, aunque valgan las verdades, la Ex Primera dama por más que mute los nombres de su movimiento, ya ingresó al rubro de los “Políticos Tradicionales”, al estar incursionando casi tres décadas en la política nacional).
Y también por mis escritos – espero se hayan percatado - , procuro ser lo más objetivo y racional posible. Mis críticas no debes ser tomadas como denostaciones abstrusas y obcecadas, no verán en mí a una persona que constantemente está buscando “los tres pies al gato” y según lo que encuentre o interprete según mis conveniencias, apoyar o fulminar a una persona o autoridad representativa ( no es que esté en incapacidad para no hacerlo eh, puedo y soy plenamente apto, como que no he encontrado émulo en los múltiples debates a los que se me asignaba, aun cuando me daban temas tan inverosímiles a defender… así que no confundan mi gentileza y buena urbanidad con apacibilidad y fácil manipulabilidad).
Es difícil tratar de hacer una recapitulación sucinta de once años de gobierno (¡Y en el colegio se me enseñó que difícilmente habría algún presidente que igualara en años de régimen a Augusto Bernardino Leguía!), es posible que omita muchos aspectos en ambas categorías, pues les dejo a ustedes lectores, que se explayen de manera sesuda y palmaria en lo que consideren conveniente.
I.- ASPECTOS POSITIVOS.

 La lista que se presenta a continuación, es una muy apretada síntesis de sus periodos presidenciales, la implementación de las medidas exitosas, se dio primordialmente durante su primer periodo:

Ø La guerra contra el terrorismo. A pesar de algunos execrables acontecimientos, no se puede negar que durante su gobierno se implementó una estrategia de lucha frontal contra los grupos terroristas, los cuales amenazaban la existencia y viabilidad del propio Estado y que fueron derrotados en el campo militar: algunos de los principales cabecillas rebeldes están presos y purgan condenas perpetuas, otro murieron víctimas de su violento accionar. Esta victoria del gobierno fujimorista ha tenido como consecuencia el desánimo y desideologización de los remanentes de estos grupos, ahora reducidos a zonas como el Huallaga y el VRAE y centrados en el "negocio" del narcotráfico.

Ø Política económica y monetaria. A la par de este esfuerzo, otra batalla fue contra la hiperinflación heredada del primer gobierno aprista – del cual soy simpatizante por tercera generación -. Luego de un shock económico que nadie imaginó que Fujimori aplicaría, y complementado con las primeras acciones para garantizar la viabilidad del país, la economía se empezó a recuperar, el Inti como moneda fue devaluado y reemplazado por el más estable Nuevo Sol. Además, se firmaron convenios de estabilidad tributaria para atraer a los inversores (convenios actualmente fustigados por su permanencia en el tiempo). Quedan como dos manchas: los poco transparentes procesos de privatización de empresas públicas que, si bien redujeron el tamaño del Estado, parecen haberse negociado a precios irrisorios; y la falta de una adecuada política anti cíclica luego de la crisis asiática de 1997, lo cual redundó en una persistente recesión hasta el final del gobierno fujimorista.

Ø Acuerdo de paz con el Ecuador. Luego de una serie de enfrentamientos armados, el último de los cuales sucedió en 1995 durante la llamada Guerra del Cenepa en la zona de la Cordillera del Cóndor, se iniciaron conversaciones de paz con el país del norte luego del Tratado de Paz de Itamaraty, el 17 de febrero de 1995, la cual culminó con la firma del Acta Presidencial de Brasilia el 26 de octubre de 1998. Si bien es debatible la cuestión del kilómetro cuadrado reservado para homenajes en la zona de Tiwinza, queda claro que se puso fin a un inútil derramamiento de sangre que llevaba más de un siglo y medio.

Ø Construcción de obras de infraestructura. Una vez que se dieron las condiciones mínimas de seguridad, se comenzó con la construcción de carreteras y colegios y se retomaron los proyectos de gran envergadura. Un ejemplo de ello es Chavimochic, uno de los proyectos de irrigación más grandes en la costa peruana.

Ø Viajes presidenciales al interior del país. Como nunca antes un jefe de Estado realizó tantos recorridos por los pueblos alejados del Perú para la inauguración de un colegio o una posta médica, haciendo patente la presencia del Estado en estos rincones desconectados de la realidad nacional.

II.- ASPECTOS NEGATIVOS

Ø La debacle de la institucionalidad democrática. Con el fin de instaurar el “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional”, el 5 de abril de 1992, desde el poder se cometieron una serie de actos deleznables: la disolución del Parlamento, la eliminación del Senado, detención y encarcelamiento de políticos opositores, el control sobre la prensa y la derogación de la constitución de 1979.

Ø Alineamiento del poder y la corrupción. El brazo derecho de Fujimori, Vladimiro Montesinos, conformó una bien montada maquinaria dentro del Poder Judicial con jueces adictos a sus demandas y a los deseos del gobierno fujimorista; además de negociar sentencias, a cambio de grandes "comisiones" a importantes empresarios. Asimismo, este oscuro personaje, estableció mecanismos de compra de conciencias para lograr una mayoría en el Congreso, favorable al “Chino” en el año 2000. Igualmente, se boicoteó al Tribunal Constitucional y se lo "reestructuró" para colaborar con la causa del entonces oficialismo.

Ø La re-re-elección. La bancada fujimorista presentó un proyecto de ley denominado "De Interpretación auténtica", el cual tenía como fin que el entonces mandatario pudiera reelegirse y extender su periodo presidencial hasta el 2005. Aun sabiendo la propia regla de la Constitución de 1993 que ninguna ley es superior en jerarquía a la Carta Magna, Fujimori no aplicó el veto y la aprobó, adquiriendo él la capacidad de postulable. Las elecciones del año 2000 estuvieron cargadas de visos de nulidad y, tres meses después de la toma de mando, Fujimori renunció vía fax, a causa del escándalo del video Kouri-Montesinos.

Ø Las esterilizaciones forzadas. La denominada “Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria” fue promocionada indiscriminadamente en poblaciones de extrema pobreza. Los centros de salud obligaban a su personal a que lograran cierta meta de operaciones de ligaduras de trompa, so pena de despidos arbitrarios, lo cual presionaba al personal médico para influir en las pacientes. En el expediente de la fiscalía sobre el tema, queda consignados los testimonios de dos directores regionales de salud de la época en donde exponen a Fujimori los resultados de dicha campaña.

Ø Compra de líneas editoriales y la "prensa chicha". Hasta la fecha, varios directivos de canales de televisión han sido enjuiciados por el dinero que recibieron de manos del ex asesor, para poner sus funciones informativas al servicio del régimen fujimorista: como se recuerda, las "cortinas de humo" -una noticia de gran impacto que desvía la atención de las investigaciones contra altos funcionarios del gobierno de entonces- fueron recurrentes en aquella década. Del mismo modo, el fenómeno "prensa chicha" aglutinó voluntades para desinformar y envilecer a la opinión pública, no sólo en desmedro de su capacidad de análisis sino también en una deformación -sostienen muchos, perniciosa- del idioma.


III.- ¿ES FACTIBLE EL INDULTO A FUJIMORI?

Vale aclarar ciertos aspectos antes de responder a la premisa interrogativa. El indulto es una causa de extinción de la responsabilidad penal, que supone el perdón de la pena. Es una situación diferente a la amnistía, que supone el perdón del delito, ya que por el indulto la persona sigue siendo culpable, pero se le ha perdonado el cumplimiento de la pena.

¿Indulto es similar a la Amnistía?

Ø El indulto supone el perdón de la pena, mientras que la amnistía supone el perdón del delito. Por eso sólo se puede indultar respecto de la parte de la pena que no haya sido ya cumplida, mientras que la amnistía puede implicar rehabilitar al amnistiado en derechos ya perdidos al cumplir la pena impuesta.
Ø El indulto no extingue la responsabilidad civil derivada del delito, la amnistía si lo hace.
Ø En general, para otorgar el indulto es necesario un acto administrativo para la amnistía es necesaria una ley.
Ø La amnistía extingue los antecedentes penales, mientras el indulto no lo hace.
Ø Para otorgar un indulto es necesaria sentencia firme, para la amnistía no es necesario.
Ø La Amnistía, por lo general, se aplica a los delitos políticos.

La Constitución Política del Perú de 1993 regula en el artículo 118º, inciso 21, la concesión de las gracias presidenciales de la siguiente manera: "Corresponde al Presidente de la República: Conceder indultos y conmutar penas. Ejercer el derecho de gracia en beneficio de los procesados en los casos en que la etapa de instrucción haya excedido el doble de su plazo más su ampliatoria", con ello, el Presidente está facultado a conceder el "derecho de gracia", que se aplica a los procesados y es análogo al indulto.

¿Por qué los abogados de las ONG de DD.HH., sostienen que Fujimori no puede ser indultado por haber cometido crímenes de lesa humanidad?

Los delitos de Lesa Humanidad no están tipificados en la legislación penal peruana. Se puede reflexionar en una sentencia sobre dicha categoría criminal, pero no se puede aplicar antojadizamente una pena cuando no hay norma legal que la sustente, y menos a hechos cometidos con anterioridad.

Primero que indiquen en que párrafo del fallo se le condena a Fujimori por tal delito. Lo que pasa es que en el Perú se cree que es muestra de gran virilidad cívica ensañarse con el rival político caído en desgracia. Cuanto más radical, serás más demócrata, más vanguardista, más progresista. Es un problema sicológico. Para mí sería fácil sumarme a dicha corriente, pero considero que es injusto humana y jurídicamente.

Debemos excarcelar a Fujimori.

Alberto Fujimori tiene sentencias mamotréticas, pero ninguna con pruebas suficientes y aunque hubiera culpabilidad demostrada, el Perú debe regenerarse e iniciar una política de reconstrucción moral constitucional con sus ciudadanos democráticos, con los democratizados, sin persecución, y hasta con los de pasado totalitario. No se trata de la amnistía, que elimina el hecho, y lo torna inexistente; versamos sobre el indulto, la indulgencia; a ese hecho existente, se le elimina la sanción, así como la amnistía, elimina el hecho e implícitamente el castigo.

Aquí estamos discutiendo meses de meses si Fujimori es valetudinario y enfermo; sino, paradójicamente, nos estaríamos convirtiendo en una pseudo democracia, en un auténtico despotismo porque todas nuestras cuasi democracias del siglo XIX y XX han tenido esa línea de piedad con los más fieros adversarios. Contradictoriamente, esta reticencia reaccionaria anti indulto es un remedo del fujimorismo tan odiado que encarceló decenas de personas.

III.- CONCLUSIONES

Esta es mi apreciación sobre algunos hechos importantes, buenos y malos, del gobierno 1990-2000 y una segunda lectura de estos sucesos me lleva a la siguiente consideración: el Perú es un país con un hambre desmedido de autoridad. Es un lastre que se arrastra desde la dominación española, donde se incuba la figura del hombre fuerte, que es el único que puede llevar a una real transformación de la sociedad. No importa si este hombre es andino o criollo, si tiene o no cultura, si es de derecha o de izquierda: el caudillo representa para el pueblo la garantía de solución para un grave problema, problema que amenaza su necesidad básica de sobrevivencia.

Como contraprestación, muchas veces el caudillo cobra un alto precio: la conculcación u opresión de las libertades, la cual el pueblo aprueba sin chistar, desesperado como está que le resuelvan tal cuestión. Una vez que la gente considera resuelta la situación o que, por el contrario, ha empeorado, descubre que sus libertades están secuestradas; empieza entonces una confrontación que acaba con la muerte, política o real, del caudillo. Maquiavelo señala que "el fin justifica los medios": es cierto que Alberto Fujimori y su gobierno vencieron al terrorismo y la hiperinflación, lograron la paz con Ecuador y crearon condiciones de inversión, hechos por los cuales se debe estar agradecidos; sin embargo, a cambio nos dejó la pobreza moral y ética en el alma, pobreza que no nos deja avanzar como sociedad.

Asimismo, recalquemos que el indulto es una facultad del Presidente, no sujeta a limitación alguna. Históricamente, desde la primera Constitución hasta la de 1933, era atribución del Congreso. En la Constitución de 1979 se le da la facultad al Presidente con las limitaciones que establezca la ley, pero en el documento de 1993 no hay ni siquiera ese tamiz. De modo que quienes sostienen que no procedería un indulto porque hay una ley que lo prohíbe para los casos de delitos de secuestro, deberían recordar que ninguna ley está por encima de una Constitución. Es cierto que existe un reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales, que no impide al Presidente actuar sumariamente.


Como nación histórica, el Perú aún sufre el estigma de la muerte de don Augusto Leguía, 15 años Presidente del Perú, que murió en la cárcel por el odio de los civilistas. Tras ello, y en muchos pasajes de nuestra historia política, hubo indultos y amnistías masivas por razones políticas, como al comenzar el gobierno de Bustamante y Rivero, al culminar el régimen de Odría o al final del decenio militar. Es la primera vez que veo entrar a este regateo y retorcimiento de si tiene cáncer o no, de si la enfermedad es terminal o no. ¡Señor, ha sido Presidente del Perú, tiene casi 80 años! Hay que movernos a una política de concordia.

Comentarios

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    1. Se te agradece mucho Milusk por tu gentil comentario.

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  2. Respuestas
    1. Eres muy amable Miliclau. Saludos a la distancia.

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  3. yo votare por la hija del mejor presidente que fuera de pasivo asumio un estado pobre y en una economia debastadora , y logro que hoy pudieramos dormir en paz

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  4. yo votare por la hija del mejor presidente que fuera de pasivo asumio un estado pobre y en una economia debastadora , y logro que hoy pudieramos dormir en paz

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